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ANTICUERPOS MONOCLONALES: UNA OPCIÓN TERAPÉUTICA SEGURA Y CON BUENA TOLERABILIDAD

No solo está aumentando continuamente el número de anticuerpos autorizados, sino que su tolerabilidad también está aumentando considerablemente con los métodos de síntesis modernos.

Hace tan solo unos años, todavía sólo se podían sintetizar los anticuerpos monoclonales con un alto porcentaje de componentes murinos. Estos componentes extraños produjeron, de modo relativamente frecuente, reacciones de intolerancia en el cuerpo humano, como fiebre, temblores y dolor muscular o articular. Para simplificar, se formaron anticuerpos contra los anticuerpos, lo cual limitó considerablemente su uso. La introducción de una región constante humana ya hizo posible minimizar el riesgo de respuesta inmunitaria o de hipersensibilidad, así como el riesgo de reacción alérgica. A medida que se desarrollaron más opciones de síntesis, pudo aumentarse gradualmente la parte humana de los anticuerpos, y por tanto su tolerabilidad. En función del nivel de contenido de secuencias de aminoácidos humanos en los anticuerpos, estos se conocen como híbridos (aproximadamente un 66 % humanos) o humanizados (aproximadamente un 90 % humanos).

Efectos en el sistema inmunitario

Con frecuencia, los anticuerpos terapéuticos se consideran problemáticos porque su uso puede provocar efectos secundarios considerables. Sin embargo, en ocasiones la culpa no reside en los propios anticuerpos, sino en sus estructuras diana. Por ejemplo, algunos anticuerpos se unen a moléculas que desempeñan una función importante en el sistema inmunitario, de modo que presentan un efecto inmunosupresor. Un ejemplo de estos anticuerpos son aquellos que se unen al factor de necrosis tumoral α (TNF-α), el cual actúa en la defensa contra las infecciones, de modo que entre los efectos secundarios típicos se incluyen la fiebre, tos e infecciones de las vías urinarias. Los anticuerpos que atacan a las células tumorales o células del sistema inmunitario también pueden producir directamente efectos secundarios severos, ya que la destrucción de las células afectadas a menudo provoca la liberación masiva de citocinas. La acción potente de las citocinas en el sistema inmunitario con frecuencia desencadena fiebre, escalofríos, disnea o erupciones cutáneas.

Anticuerpos totalmente humanos: el último avance

Los métodos biotecnológicos modernos, como la tecnología VelocImmune®, permiten sintetizar anticuerpos monoclonales totalmente humanos. Estos se caracterizan por el menor riesgo posible de inducir respuestas inmunitarias, a pesar de que no pueda descartarse por completo una posible reacción inmunitaria o de hipersensibilidad. Los anticuerpos totalmente humanos son a día de hoy la referencia en el tratamiento con anticuerpos monoclonales.

Diferentes tipos de anticuerpos monoclonales

pcsk9

Ventajas sobre fármacos de bajo peso molecular

Los anticuerpos monoclonales ofrecen ventajas claras en algunas áreas con respecto a los principios activos con “moléculas pequeñas”. Por ejemplo, presentan una semivida más larga y, por lo tanto, una mayor duración de la acción, y normalmente no pueden atravesar la barrera hematoencefálica. Los anticuerpos también presentan alta afinidad por las moléculas diana y muestran interacción limitada con las enzimas del citocromo P450. De este modo, no se producen efectos potenciadores o debilitantes, como sucede con los fármacos metabolizados por las enzimas P450. Además, los anticuerpos interactúan con menor frecuencia con medicamentos y no muestran ninguna interacción con los canales de potasio ni interferencia con el ritmo cardíaco, lo cual resulta especialmente importante en los pacientes cardiovasculares.

Administración de anticuerpos monoclonales

Los anticuerpos monoclonales se administran mediante inyección o infusión. Si el anticuerpo se administra por infusión, es necesario que el paciente acuda a una visita a una clínica u hospital. La inyección subcutánea presenta como la ventaja de que su administración es considerablemente más rápida y que el paciente puede autoadministrarse el principio activo, como sucede con la insulina. Para los inhibidores de la PCSK9 en desarrollo, se prevé la creación de plumas monodosis.

REFERENCIAS

  1. I. N. Foltz et al., Circulation 127, 2222 (2013).